
Pocas cosas arruinan más rápido las ganas de meterse a la piscina que llegar y encontrarla verde. Las algas son de los problemas más comunes en temporada alta, y también de los más evitables con el mantenimiento adecuado.
Puntos clave
- Las algas aparecen cuando se juntan agua caliente, pH desequilibrado, poca circulación y filtración deficiente — puede pasar en menos de 48 horas.
- Tratamiento: cepillar superficies, revisar el pH (7.2–7.6), confirmar que el filtro trabaje sin interrupciones, aplicar un tratamiento de choque y aspirar el fondo.
- Se previenen manteniendo el agua balanceada de forma constante durante toda la temporada, no solo tratando cuando ya aparecen.
¿Por qué aparecen?

Las esporas de algas llegan a tu piscina de formas que no puedes controlar del todo: viento, lluvia, incluso en el traje de baño de otros bañistas. El problema no es que lleguen — eso va a pasar siempre — sino que encuentren las condiciones ideales para instalarse y reproducirse:
- Agua caliente (por eso el problema se dispara en verano)
- pH desequilibrado
- Poca circulación de agua
- Filtración deficiente o cloro insuficiente
Cuando esas condiciones se juntan, en menos de 48 horas una piscina impecable puede pasar a verse verde, turbia o con manchas en el fondo.
Si ya tienes algas, esto es lo que hay que hacer

1. Cepillar paredes y fondo. Las algas se adhieren a las superficies, así que antes de aplicar cualquier producto hay que despegarlas con cepillo. Sin este paso, el tratamiento químico rinde mucho menos.
2. Revisar el pH. Ningún tratamiento funciona bien si el pH no está en el rango de 7.2 a 7.6 — es el primer chequeo, siempre.
3. Confirmar que el filtro esté funcionando bien. Durante el tratamiento, el sistema de filtración necesita trabajar sin interrupciones, muchas veces las 24 horas, hasta que el agua quede limpia.

4. Aplicar un tratamiento de choque. Es una dosis puntual y más concentrada de cloro, pensada para eliminar de una vez todas las algas en suspensión. Después de aplicarlo, hay que esperar y observar — a veces las algas eliminadas terminan atrapadas en la bomba o el filtro, así que conviene revisarlos también.

5. Aspirar el fondo. Una vez que el agua se ve limpia, un aspirado completo remueve los restos que quedaron sedimentados. Si te queda alguna duda, un lavado adicional del filtro no está de más.
Lo importante: esto se previene, no solo se cura

Las algas se reproducen rápido — si el tratamiento no fue completo, en pocos días puede volver a aparecer el mismo problema. La forma más efectiva de no llegar a este punto es mantener el agua balanceada de forma constante durante toda la temporada, no solo reaccionar cuando ya se ve el problema.
Eso es justamente lo que hacemos en cada visita de mantención: revisamos cloro, pH y filtración antes de que se conviertan en un problema visible. Si en este momento tu piscina ya está con algas, escríbenos y coordinamos una visita para dejarla lista otra vez.